Murales y papeles pintados Memphis

El estilo Memphis nació en los años 80 como una ruptura con el diseño sobrio de la época: colores vivos, formas geométricas atrevidas, líneas en zigzag y patrones que no piden permiso. Los papeles pintados con esta estética llevan esa misma energía a las paredes del hogar, creando ambientes con carácter propio y un punto retro que, curiosamente, sigue sintiéndose muy actual.

Espacios donde el estilo Memphis cobra sentido

Este tipo de papel pintado puede funcionar muy bien en espacios donde se busca personalidad y movimiento. Un despacho en casa gana vida con un mural Memphis en la pared de fondo, igual que una habitación juvenil o un salón que necesita un cambio de rumbo. También es una opción interesante para zonas de juego o estudios creativos, donde los colores y las formas animan el ambiente sin resultar excesivos si se combinan con criterio. Las entradas y los comedores son otro buen escenario: paredes que se ven pero no se viven de forma continua, lo que da más libertad para apostar por diseños más expresivos.

Cómo integrarlo en la decoración

El estilo Memphis se lleva bien con muebles de líneas limpias y siluetas definidas. En cuanto a materiales, la madera lacada, los plásticos mate y los acabados metálicos acompañan bien el espíritu postmoderno de estos diseños. Para los colores del resto del espacio, los tonos neutros como el blanco roto, el gris claro o el negro son una buena base: permiten que el papel pintado Memphis sea el protagonista sin que el conjunto resulte recargado. Si el ambiente lo permite, también se puede extender el mural a varias paredes para conseguir una propuesta más envolvente.

Entre el acento y la inmersión

Una sola pared con un mural Memphis puede ser suficiente para cambiar el carácter de una habitación. Con tonos neutros en el resto del espacio, el patrón destaca sin dominar. Si se quiere un efecto más intenso, llevar el diseño a dos o más paredes crea una atmósfera más cohesionada y con mayor presencia retro. La clave en ambos casos está en equilibrar la gráfica con el mobiliario: cuanto más protagonismo tenga el papel pintado, más conviene que los muebles se mantengan en un segundo plano.