Un mural de bosque da profundidad y calma a la pared, con troncos que llevan la mirada hacia el interior de la imagen. Un mural de selva acerca las hojas y llena la pared de calidez y movimiento. Elige un bosque si quieres que la habitación resulte más tranquila y abierta, y una selva si la quieres frondosa y envolvente.
El bosque te invita a entrar, la selva viene hacia ti
La diferencia está más en la estructura de la imagen que en su color. Un bosque se construye con líneas verticales separadas por espacio. La mirada pasa de los primeros troncos a los siguientes, y la pared empieza a ganar profundidad. Peaceful Birch Woods lo muestra con claridad. Hileras de esbeltos troncos de abedul blanco se alzan entre helechos verdes, y la luz que se filtra entre las copas lleva la mirada hacia el fondo de la arboleda.
Una selva se construye con hojas en primer plano. Palmeras de abanico, hojas de plátano y frondas altas se superponen y ocupan casi toda la imagen, así que hay menos fondo hacia el que mirar. Madagascar Foliage, Yellow , de Karina Eibatova, es un buen ejemplo, con palmeras y hojas de plátano en capas sobre un fondo beis pálido. La pared se siente más cercana y más llena, como si estuvieras dentro de una habitación llena de plantas en lugar de contemplar un paisaje.
Los bosques son la opción más habitual en nuestros pedidos. En 30.000 pedidos elegidos al azar en seis países, los diseños de nuestra categoría de bosques aparecían entre cuatro y cinco veces más a menudo que los de nuestra categoría de selva y motivos tropicales.
