La pintura es rápida, barata y fácil de cambiar. El papel pintado le da a una pared lo que la pintura no puede, desde un estampado o una imagen hasta la profundidad del estuco o del lino, y dura bastantes años más. La respuesta acertada depende menos de cuál es mejor en general y más de lo que tiene que hacer cada pared. Así lo decidiríamos nosotros.
Lo que la pintura hace mejor
La pintura gana en rapidez y flexibilidad. Puedes cambiar de color en un fin de semana, y cuando una pared sufre un roce, basta con retocarlo con un pincel en lugar de sustituir nada. Por eso la pintura es la opción práctica para las superficies que más se desgastan, como la mitad inferior de un pasillo de mucho paso o la pared que queda detrás de una hilera de colgadores.
La pintura también se lleva bien con paredes que al papel pintado no le sientan bien. El papel necesita una superficie limpia, lisa, firme y seca, así que una pared con mucha textura necesita antes una capa de alisado o queda mejor pintada. Y cerca del agua, la pintura es la más segura de las dos, mientras que los puntos donde el agua golpea directamente la pared, dentro de la ducha o justo detrás del fregadero o de los fogones, son territorio del azulejo.
Lo que el papel pintado hace mejor
El papel pintado hace lo que la pintura no puede. Un mural convierte una pared en un cuadro, un estampado que se repite da ritmo a una habitación y un diseño de efecto textura puede aportar el aspecto de la pintura a la cal, el estuco o el lino sin contratar a un especialista. Subtle Plaster Wall, un efecto estuco en gris suave, y Mottled Linen Effect, Beige ofrecen la calma de una pared pintada con mucha más profundidad.
Y además dura. Las estancias con mucho trajín suelen necesitar una mano de pintura cada pocos años y las más tranquilas, más o menos una vez por década, mientras que un papel pintado de calidad bien colocado suele durar de diez a quince años o más. Nuestros papeles son muy lavables y se limpian con un paño húmedo, y sus colores tienen una solidez a la luz de 6 a 8 en una escala en la que 8 es el valor máximo, así que una pared frente a un gran ventanal conserva su color.
El acabado también es distinto. Nuestros papeles pintados tienen una superficie mate y ligeramente fibrosa que no refleja la luz como puede hacerlo una pintura satinada o cáscara de huevo, algo que se agradece en paredes largas donde, de otro modo, se notaría cada retoque y cada pasada del rodillo.
