En un piso sueco de comienzos del siglo veinte, los marcos de las puertas, las molduras y la estufa de azulejos delimitan el espacio para el papel pintado. Elige un estampado repetitivo para varios paños pequeños o un fotomural para una pared despejada.
Guíate por las divisiones que ya tiene la habitación
Mira primero dónde empieza y termina la pared visible. Si tienes rodapiés altos, un revestimiento de madera en la parte baja o una moldura bajo el techo, ya hay un marco con el que trabajar. El diseño debe llenar la superficie libre entre esos elementos.
Un estampado repetitivo puede recorrer varios de esos paños sin que cada uno tenga que mostrar una imagen completa. Es un buen punto de partida en una habitación con varias puertas y ventanas. Para un paisaje o una composición floral grande, preferiríamos una pared con más espacio continuo.
Si quieres empapelar por encima de un revestimiento de madera, valora el diseño para ese tramo de pared de menor altura. Una rama que queda bien en una imagen de suelo a techo puede quedar en una posición muy distinta cuando el papel empieza más arriba.
