Estos murales muestran majestuosos cisnes negros pintados con pinceladas al óleo sobre una base neutra. Sus picos naranjas dan un toque de color a este estilo del siglo diecinueve. Es una forma sencilla de llevar el arte clásico a casa para crear un ambiente de paz y mucha personalidad.
Estos papeles pintados quedan muy bien en el dormitorio, la biblioteca o el salón. Úsalos en la entrada, el comedor, el despacho o el cuarto de invitados. También encajan en el baño, el aseo o una sala de meditación. Son ideales para hoteles, cafeterías, spas, centros de yoga y oficinas. En un vestíbulo, una recepción o la consulta de un terapeuta, el diseño genera mucha calma.