Tres calabazas sonrientes pintadas en acuarela son las protagonistas de este diseño tan divertido. Una gran luna brilla detrás de unos murciélagos, mientras una araña amigable cuelga de su telaraña sobre un fondo gris. Su estilo artístico y los tonos pastel crean una atmósfera de cuento que no asusta a los más pequeños.
Estos papeles pintados son ideales para dormitorios infantiles, salas de juegos, guarderías y colegios. También funcionan muy bien en estudios, oficinas, entradas y pasillos. Estos murales aportan un toque mágico a salones, baños, hoteles o cafeterías. Es la elección perfecta para decorar tiendas, centros de ocio o cualquier rincón donde quieras celebrar la magia de Halloween.