Tres amapolas de pétalos delicados y tallos finos protagonizan esta obra de Mackenzie Nelson. El diseño parece pintado a mano directamente sobre la pared. Sus trazos suaves capturan una belleza natural que lleva un trozo del campo al interior de tu hogar.
Usar estos murales es una forma fácil de crear un punto de atención que no cansa la vista. Su base clara aporta una atmósfera fresca y brillante, perfecta para quienes buscan un ambiente tranquilo y lleno de luz.
Estos papeles pintados encajan en el dormitorio, el salón o el comedor. También son una gran elección para la cocina, el baño o un estudio. Al hacerse a medida, quedan perfectos en rincones como el recibidor o el cuarto de los niños.