Un gran roble centenario ocupa el centro de esta ilustración llena de vida y ternura. Un zorro duerme en el hueco del tronco, una ardilla y un mapache trepan por las ramas, y dos pájaros se acurrucan juntos mientras las abejas revolotean cerca de su colmena. Banderines azules adornan el árbol y cometas surcan un cielo suave y nublado.
Los tonos azul cielo, gris perla y beige cálido dan a este papel pintado una atmósfera serena, perfecta para dormitorios infantiles, cuartos de bebé y salas de juegos.
Un mural lleno de detalles que invita a los más pequeños a explorar cada rincón y soñar con el bosque.