Esta obra de Krystal Adams muestra un campo de flores silvestres pintadas con acuarela en colores suaves. Sus tonos verdes, azul marino y crema evocan el estilo colonial del siglo XVIII, haciendo que las paredes parezcan un prado de verano.
Estos murales son ideales para dormitorios infantiles, salones o entradas. En un estudio o despacho, aportan un aire clásico y profesional. Estos papeles pintados también encajan en espacios públicos como hoteles, cafeterías, spas y centros de yoga. Su diseño botánico crea un refugio acogedor en el baño, el vestidor o el comedor, permitiendo disfrutar de la naturaleza en cada rincón de la casa.