Una pequeña casita de campo rodeada de flores azules y rosas que trepan por las paredes. Este diseño de Yvette St. Amant captura la sencillez de un jardín rural con pinceladas de óleo. Sus tonos amarillos, verdes y terrosos crean un ambiente acogedor y tranquilo en cualquier rincón. Es como abrir una ventana a un paisaje natural lleno de calma.
Estos murales son ideales para el salón, el dormitorio o la habitación de los niños. Estos papeles pintados también quedan muy bien en la cocina, el comedor o el recibidor. En un despacho, biblioteca o estudio, este diseño aporta una frescura duradera que ayuda a relajarse. Es una forma excelente de rodear tu hogar de naturaleza y color.