Esta obra de Cheryl Warrick aporta una energía suave y rítmica mediante marcas orgánicas. El diseño muestra formas y puntos que flotan por la pared, creando un patrón divertido y sofisticado con un aspecto pintado a mano. Sus tonos tierra y el gris carbón dan una sensación natural y única.
Estos murales son ideales para el dormitorio, la habitación de invitados o la sala de meditación. También dan un toque creativo al salón, el comedor, la biblioteca o el despacho. Al ser a medida, estos papeles pintados encajan en entradas, baños y estudios de arte. Su estilo artístico también funciona en oficinas, hoteles, cafeterías, spas, museos y centros de salud, aportando movimiento y base.